En 1958 vio a su marido por última vez y 53 años después no se imaginó la sorpresa que le dejó

Lo que sucedió con esta mujer te dejará sin palabras.

Marija Zlatic, una anciana de Serbia se casó con Momcilo Zlatic en 1956, ese mismo año la joven pareja emprendió una aventura al emigrar desde su país natal hasta Australia. Allí él trabajó como carpintero, mientras Marija cuidaba prolijamente su hogar. Ambos llevaban una sencilla pero feliz vida.

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Pero el destino les jugó una mala pasada. A los 18 meses de que ambos obtuvieran la nacionalidad australiana, en 1958, Marija recibió una terrible noticia. Su madre estaba gravemente enferma, la joven compró un pasaje a Serbia pero jamás imaginó que nunca volvería a ver a Momcilo de nuevo. 

Marija cuidó de su madre hasta que esta falleció y cuando intentó regresar a Australia, no la dejaron ingresar al país.

La pareja se mantuvo en contacto frecuente mediante cartas durante años, para sobrellevar la separación pero la distancia fue demasiado para la joven pareja y las cartas llegaron cada vez con menos frecuencia, hasta que se detuvieron por completo.

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El silencio se prolongó por decadas y Marija nunca quiso rehacer su vida, la mujer vivía en su cabaña en el bosque con su pequeña pensión de 95 dólares al mes. Sus vecinos tenían gran estima a la anciana de 86 años y la ayudaban siempre que podían.

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Un día le llegaron rumores sobre su marido, al parecer, este había hecho fortuna explotando tierras en Australia y se había vuelto a casar. Ella decidió investigar el rumor con ayuda de sus vecinos y la sorpresa fue mayúscula cuando descubrió que los rumores eran ciertos.

Por desgracia, también se enteró de que había muerto en 2011. Pero este le había dejado en herencia de 932 mil dólares. De la noche a la mañana Marija se convirtió en millonaria en Serbia: eran más de 74 millones de dinares serbios. Tardó 4 años en que le reconocieran la herencia, pero los planes que Marija tenía para el dinero fueron una sorpresa para todos.

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¡En un hermoso gesto, decidió compartir su riqueza con todas las personas que la habían ayudado todos estos años!

Sus palabras son conmovedoras:  

“Yo no necesito todo ese dinero. Lo único que necesito es agua, pan y un poco de leña para el invierno. Y, desde luego, adonde voy no necesito ese dinero.”

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